Ataque de Pánico o también llamada Ataque de Ansiedad

ataque de ansiedad o ataque de pánico

Cuando una persona sufre un ataque de pánico, el sistema nervioso se descontrola, perdiendo el control y entrando a un estado de alerta, “Aumenta las pulsaciones del corazón, se dificulta la respiración, hay hiperventilación, aumenta de la temperatura y temblores”. Esto a nivel emocional es alarmante, creando un intenso temor a sufrir un ataque cardiaco o pérdida de conciencia (desmayo)

El ataque de pánico es un trastorno de ansiedad, donde se padecen de mareos repentinos, agitación, temblores, mucha agitación, falta de aire, ejemplo:

Estás durmiendo, de repente te despiertas agitada o agitado, te falta la respiración, se te aceleran las pulsaciones, estás sudando o incluso llorando, «¡Dios mío! ¿Qué me está pasando? ¿Voy a morir?» Si has vivido esta experiencia, posiblemente seas una víctima de un ataque de pánico. Este episodio es por tener elevados niveles de ansiedad,

Una crisis de ansiedad es un episodio muy intenso que se produce muchas veces sin una causa objetiva que lo provoque. Los síntomas que se producen pueden ser físicos (taquicardia, sudoración, palpitaciones, escalofríos, respiración acelerada, mareo, temblores…)

Y los pensamientos negativos sobre estos síntomas son (miedo a sufrir un infarto, desmayarse, perder el control, miedo a morir).

Los ataques de pánico son tan desagradables para la persona que los padece, y puede aparecer ese miedo a volverlo a sufrir, y este mismo temor puede ser el detonante de nuevos ataques de pánico.

Es sentir el corazón acelerado de forma repentina, se comienzas a experimentar, miedo y terror acompañado de síntomas, opresión en el pecho, dificultad para respirar, latidos fuertes y acelerados, mucha agitación, confusión, mareo y náuseas acompañado de intensos pensamientos de que algo grave va a ocurrir, salir corriendo al hospital, Y en urgencias hacerse pruebas cardiacas, donde los resultados salen normal, y que en realidad se produjo, un ataque de ansiedad. Esta es una situación muy común que los médicos sanitarios están acostumbrados a ver, indicando que el corazón está sano, y que es la salud mental la que está tensionada. Esto genera alivio de que no sea una enfermedad cardiaca, pero a su vez preocupación, por la salud mental.

Es por ello que un ataque de pánico, puede tener un impacto significativo en nuestro sistema nervioso y cardiovascular, es decir un estado emocional ansioso, podría alterar el sistema nervioso y así activar y liberar hormonas del estrés como el cortisol y la adrenalina. Estas hormonas pueden aumentar la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la tensión muscular.

Durante el ataque de pánico la persona puede sentir que se ahoga, que tiene palpitaciones, que su corazón se acelera, que no puede respirar bien. Puede sentir sudoración, mareos, inestabilidad, y una serie de pensamientos: («Me estoy ahogando», «Me va a dar un infarto», «Me voy a morir», «Me voy a desmayar», “Si me pasa algo ahora nadie me ayudará”)

Los ataques de pánico pueden aparecer cuando se están viviendo situaciones de mucho estrés, como también estar en una situación relajada. De este modo un ataque de pánico suele desencadenarse en cualquier momento del día. en una actividad cualquiera como: Ir conduciendo el auto, mirando televisión, hacer compras, en una reunión de trabajo, en una reunión de amigos, o caminar por una plaza. De pronto, aparecen las palpitaciones, el corazón golpea como si fuera a salirse del pecho, sudoración en el cuerpo, hormigueo en las extremidades, desesperación, ahogo. El ataque de pánico ha comenzado.

Los ataques de pánico no se pueden predecir, pues no hay fecha, hora, ni lugar en que pueda ocurrir.

Tiene una duración variable que oscila entre 20 y 30 minutos. Pero a pesar de esto, las personas afectadas sienten que se extienden por una eternidad debido a las sensaciones que causan. Es una experiencia terrorífica, que suele dejar un gran miedo a que se repita. Se dice que el primer ataque de pánico no se olvida jamás. La persona queda marcada por ese episodio.

La intensidad de estos ataques es variable de suaves a fuertes y también va a depender de la sensación subjetiva de cada persona y del conocimiento que tenga de su enfermedad. No es lo mismo tener un ataque de pánico sabiendo lo que es, que tener un ataque de pánico sin saber lo que está pasando, es por ello que es fundamental el conocer e informarse como parte de su tratamiento, que es precisamente lo que estás haciendo mientras lees este artículo.

ataques de pánico

Latidos fuertes, Aumento de la frecuencia cardiaca, Taquicardia, Respiración rápida, Dificultad para respirar, Sensación de ahogo falta de aire.

Sensación a desmayarse, Mareos, Vértigo, Aturdimiento, Inestabilidad al momento de caminar como si se hundiera el piso o sentir los pies como de gelatina (debilidad en las piernas).

Náuseas y molestias abdominales, Fuertes temblores en las manos, Sudoración, Dolor y pinchazos en el brazo izquierdo, Visión borrosa.

  • Desrealización (sensación de irrealidad)
  • Despersonalización (sentirse separado de uno mismo)
  • Angustia, Desesperación, impotencia, Tristeza, Llanto.

De repente, sentí una tremenda ola de miedo sin motivo alguno. Mi corazón latía con fuerza, me dolía el pecho, y no podía respirar. Pensé que iba a morir. Mi mayor miedo es salir a la calle y experimentar otro ataque pánico, y todo lo que conlleva, las palpitaciones aceleradas, los mareos, el ahogo, me da muchísimo miedo si me fuese a desmayarme en el bus camino a la universidad o en la calle, de hecho, varias veces tuve que bajarme del transporte y caminar algunas cuadras para calmarme, también me daba miedo salir con amigos y arruinarles la salida porque me sentía mal, ya saben, tener que devolverme. Esto es un sinvivir porque no puedo hacer mi vida con normalidad. No puedo estar en sitios con mucha gente porque me pongo super nerviosa. Tengo pánico a salir a los sitios que antes frecuentaba y a veces me encierro y rompo a llorar. Estoy angustiada.

Lo primero que tienes que hacer es respirar más lento, precisamente para bajar las pulsaciones y recuperar el control de tu respiración. recurre a esta técnica. Eso sí, esto requiere de práctica.

Además es importante identificar cuáles fueron las emociones y pensamientos previos de un ataque de pánico, Aunque hemos dicho que este tipo de ataques suele aparecer de forma repentina hasta en estado de reposo, lo cierto es que las causas son psicológicas. Cuando reprimimos pensamientos o recuerdos dolorosos o cuando ignoramos las emociones que sentimos en el cuerpo.

La primera vez que padeces de un ataque de pánico es fácil confundir sus síntomas con un infarto o pensar que vas a morir por la falta de aire. y además Este tipo de pensamientos pueden seguir apareciendo con cada crisis de ansiedad.

Y además como ciclo habitual suelen evitar de ir a lugares donde ocurrieron los primeros ataques de ansiedad. Por temor a se repita

Este miedo los lleva a modificar sus hábitos y comportamientos. «no salir de casa», «no estar en reuniones sociales», «no usar el transporte público», esto con el objetivo de evitar nuevos ataques de pánico. si no se trata a tiempo estos hábitos y comportamientos llevaran a la persona sentir una fuerte depresión y agorafobia.

Las situaciones en las que se manifiesta el ataque de pánico pueden deberse a varios motivos, bien por una oleada de preocupación del futuro, o bien por mucha carga laboral o de carga hogareña a una temprana edad, o también por la pérdida de un ser querido.

Como así también son originados por miedo y pensamientos irracionales, es por ello saber identificarlos y trabajar en reemplazar por otros más realistas y adecuados.

Hay investigaciones donde demuestran que esto se origina por una situación vivencial dolorosa del pasado combinado y sumado a diversas situaciones estresantes a lo largo de la vida y que finalmente terminan detonando en su aparición. (“cargué tanto la mochila que al final exploté…”)

Uno de los principales factores es el nivel de estrés. Haber atravesado situaciones de gran estrés emocional. La enfermedad grave de alguien cercano. Haber vivido un suceso traumático, como un accidente, una agresión sexual, una situación de inseguridad, haber estado en medio de un tiroteo.

Como también Tener que enfrentar cambios importantes en la vida. Como un divorcio, una mudanza, o cambios de país (migrar)

Si no se trata a tiempo podría llevar a la persona a la depresión y aislamiento social, trastornos que no son nada bueno para la vida. socavando su bienestar y autoestima. (En la depresión se limitan sus movimientos sin ganas de hacer nada, y en el aislamiento social poco o nada de interés por socializar). prefiriendo encerrarse en su habitación y aislarse de todos. Ocasionando serios problemas a nivel familiar, amistad, académico, laboral y de relación de pareja.